En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.
Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.
¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso”.
Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.
Palabra del Señor.
Meditación
Me topo con palabras muy duras Señor. ¿Estabas cansado de ellos?, ¿consternado por los corazones hipócritas? No quisiera por cierto, Señor, que estas palabras cayesen en saco roto. Siempre que escucho una reprensión como ésta, venida de tu boca, tiendo a suponerla para otras personas: muy pocas veces para mí. Pero ¿qué podría significar si fuese para mí?, ¿soy una persona honesta, sincera, que escucha tu palabra con entereza?
Se pedirán cuentas a todo aquel que haya recibido tan grandes regalos como los que Tú me das, como lo es el simple hecho de escuchar tus palabras. Tú tienes palabras de vida eterna. Si no las escucho, ¿hacia dónde camino?
