En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Palabra del Señor.
Meditación
Hoy contemplamos en el Evangelio a María que portaba en su vientre a Jesús. Imagina por un momento a aquella jovencita, María, que viajó probablemente algunos días para llegar a la casa de su prima Isabel. Imagínate, ella estaba embarazada y tuvo que ir a un pueblo en las montañas. Junto con el peso del viaje,
